Alrededor de abril, poco después de que aparezcan nuevos brotes en los arbustos, los campos se cubren, protegiendo casi por completo las plantas de la luz solar.
En Uji, se han extendido juncos sobre cañas de bambú durante siglos. Hoy en día, solo unos pocos agricultores siguen utilizando este método tradicional. La sombra permite que el té se concentre y multiplique sus nutrientes. Los arbustos que no están expuestos a la luz solar multiplican considerablemente la producción de clorofila.
También es importante L-Teanina, el aminoácido responsable del sabor umami del té. El té cultivado a la sombra conserva este delicado sabor.